Rutas y Excursiones desde Benidorm
El ámbito de Benidorm está rodeado de pequeñas localidades y villas que conservan el sabor netamente mediterráneo, tanto en la costa como en el interior.
Municipios como Finestrat, que, con su singular orografía, nos lleva de los cero metros de altitud, en sus playas, hasta los más de mil de su impresionante Puig Campana en menos de 10 km. Combinando playa y montaña, esta localidad moderna a la vez que tradicional alberga excepcionales restaurante de cocina tradicional y unas vistas inmejorables de la bahía.
A unos kilómetros de la ciudad, se erige asimismo Guadalest, un enclave privilegiado, encaramado en los riscos que se yerguen sobre el valle y conformando un conjunto, de recio sabor medieval, que impresiona por su singular estructura y el encanto de su altanera silueta.
Siguiendo por la costa, el visitante no puede dejar de conocer Altea. Desde la punta del Mascarat y enclavada en una bahía, Altea se hace hueco, entre el mar y la montaña. Con la cúpula azul y blanca de su Iglesia Parroquial, el municipio se extiende por un tosal que acaba en el mismo Mediterráneo. Pequeñas y hermosas calas y playas se suceden por un litoral plagado del mismo encanto blanco que guarda su casco urbano.
Finalmente, destaca Villajoyosa (o Vila Joiosa en su acepción valenciana) que dispone de algo especial que provoca que todo aquél que la visite desee regresar. Su luz, propia de una localidad mediterránea, y la configuración de su casco antiguo, con pequeñas calles que recuerdan épocas pasadas, y sus casas junto al puerto, pintadas al más puro estilo mediterráneo en luminosos colores, se convierten en el mejor reclamo para el turista. El visitante no puede dejar de visitar su lonja y degustar la excepcional cocina marinera de la localidad.










